Feliz día del libro infantil y juvenil

Hoy 2 de abril es el día del libro infantil y juvenil. Como trabajadores del mundo de las letras creo que supongo bien si digo que a todos nos encanta leer y más que disfrutamos de un buen libro, sin embargo ¿cuándo os empezó esta afición?
Yo tengo la gran SUERTAZA de haber crecido en una familia de amantes y forofos de la lectura. Desde siempre recuerdo esa habitación que en un principio era pequeña y ahora ocupa una planta de mi casa llamada biblioteca y no concibo una casa sin una. Así que de pequeña me dijeron que los libros forman parte de la vida y mis padres me fueron dando todo tipo de muestras literarias, sobre todo poesía y narrativa y la verdad (y de todo corazón) les doy las gracias por haberme abierto los ojos con Gloria Fuertes a un género tan sumamente bonito.
No recuerdo, como pasa en las películas, que mis padres me leyesen nada, pero sí recuerdo los libros de Pepa y Manolo, de Asunción Lisson que me compraban en aquella librería que olía a viejo y polvo que había en una calleja de mi pueblo. Recuerdo como la puerta chirriaba y se abría a ese mundo de libros amarillentos y tapas con olor a libro. Siempre salía con alguna nueva historia de estos primeros cuentos que más tarde los usaba de inspiración para mis propias historias (¡con ilustraciones y todo!) para regalárselos a mi hermana cuando estaba aprendiendo a leer. Me acuerdo de todas aquellas primeras lecturas que releía mil veces en la que cada cuento practicaban una consonante distinta.
Más tarde con Días con Sapo y Sepo de Arnold Lobel descubrí los cuentos de más de 10 páginas y cuando lo terminé me sentí toda una mujer, tras esto a su cola se unieron todas las historias de Manolito Gafotas que combinaba con la lectura que más recuerdo y que más me marcó en mi infancia: la serie de El pequeño vampiro, de Angela Sommer Bodemburg.
¡Dios mío! cómo me gustaban a mí sus historias. Recuerdo que la biblioteca del colegio tenía un montón de libros de este singular personaje que me engullí como si fuera un pastel de chocolate y que, insaciable fui a la biblioteca de mi pueblo donde mi tía me hizo mi carnet de la biblioteca municipal. Allí descubrí más libros de este vampiro que alterné con una muy amplia variedad de títulos de la serie El barco de vapor.
Así que a lo largo de mis años descubrí miles de aventuras a manos de Isabel Allende, Lian Eran, Matilde Asensi, Andreu Martin Farrero, Enid Blyton, Rowling, Tolkien, etc. que me inspiraron también en mis primeras historias y nuevos estilos de belleza cortesía de Juan Ramón Jiménez, Lorca, Rafael Alberti (recuerdo perfectamente cada poesía de Mi primer libro de poemas) y cuando fui más mayor aprendí a amar cada verso de Pablo Neruda y a llorar con Miguel Hernández.
La verdad es que podría estar enumerando cientos de autores y títulos que marcaron mi infancia y que, como por ejemplo en el caso de Los cinco marcaron también la de mi madre que, muy orgullosa, recordaba conmigo los deliciosos manjares que la tía de Jorge les ponía sobre la mesa cuando venían exhaustos de sus trepidantes aventuras. Sin embargo, la lista sería muy larga y aún así siempre me quedaría ese granito por pensar que me dejo fuera a algún autor/a que me llevó a descubrir su mundo más interno y compartirlo conmigo.
Y vosotros/as, ¿qué libros marcaron vuestra infancia? ¿qué palabras jamás olvidaréis?

Me despido hoy con un trocito de una poesía de Gloria Fuertes.



Para dibujar un niño

hay que hacerlo con cariño.
Pintarle mucho flequillo,
- que esté comiendo un barquillo -;
muchas pecas en la cara
que se note que es un pillo;
- pillo rima con flequillo
y quiere decir travieso -.
Continuemos el dibujo:
redonda cara de queso.



Como es un niño de moda,
bebe jarabe con soda.
Lleva pantalón vaquero
con un hermoso agujero;
camiseta americana
y una gorrita de pana.
Las botas de futbolista
- porque chutando es artista -.
Se ríe continuamente,
porque es muy inteligente.
Debajo del brazo un cuento
por eso está tan contento.



Para dibujar un niño
hay que hacerlo con cariño.

6 comments

Anhelle | 2 de abril de 2012, 11:41

Yo el primer libro que leí por placer y fuera del colegio fue "Otra aventura de los Cinco", que me lo regaló mi madre. Y partir de ahí, me hice toda la saga. Luego vino toda una ristra de libros de Barco de Vapor y sucedáneos.
Y sí que recuerdo que mi madre me leyera de pequeña, eran cuentos de los hermanos Grimm y de Andersen (todavía tengo los libros de cuentos por ahí).

Eso sí, cuando empecé a devorar libros más que leerlos fue con Harry Potter. Para mí marcó un antes y un después, porque luego ya leí Tolkien, Dumas.... en fin, hasta que acabé siendo la frikaza que soy xD

Inés | 3 de abril de 2012, 1:04

jajajaj a ti es que siempre te ha gustado igualmente más la fantasía, ¿no? yo he de reconocer que crecí literariamente demasiado a lo largo de la saga de Harry Potter y por eso no me la he ni terminado (sí, lo admito) pero es que ya me ponía a leerlos y me parecían demasiado infantiles, otra yo pasada.
Los Cinco son geniales, yo creo que son un libro que nunca se pasará de moda.

Anhelle | 15 de mayo de 2012, 16:34

Mira que no acabártelos... quina poca vergonya!

Y la verdad es que antes de Harry Potter la fantasía no me llamaba mucho. Me gustaban más las novelas de misterio y aventuras. Y en realidad me siguen gustando, pero mejor con una pizca de fantasía.

Anónimo | 2 de abril de 2013, 8:20

¡Gran entrada!

Buf, a mí me encantaban los de «El pequeño Nicolás» (Agnan, qué idiota es) y los de «Barco de Vapor»; guardo un gran recuerdo de «Apareció en mi ventana».

La literatura infantil y juvenil cumple una gran labor, a menudo subestimada. Creo que influencia de manera muy positiva en los niños. Siempre sentiré gratitud hacia esos autores (y sus traductores :d) que, indirectamente, aportaron su granito de arena en mi formación.

Ay, que me has tocado la fibra sensible xD.

Sergio

Anónimo | 2 de abril de 2013, 8:23

Por supuesto, cuando digo «influencia», quiero decir «influye». ¿Ves cómo me trastocan estos temas?

Inés Alcolea Llopis | 3 de abril de 2013, 3:43

Jajajaja, muchas gracias Sergio por el comentario. Yo la verdad que de los de <> me los habré leído todos los que había en la biblioteca de mi pueblo por aquel entonces, era un vicio. Y sí que creo que influye mucho y bien, una persona que adquirió el hábito de leer de pequeño suele desarrollar más capacidad expresiva y curiosa a lo largo del tiempo :) es una gran inversión ^^

Publicar un comentario