Somos seres sociables
La sociedad nos ayuda, de forma equivocada, a reprimir nuestros instintos más básicos. Somos tan animales como un lobo, un mono o un cachalote, sin embargo los cánones que un día fueron diseñados y que se han transmitido de generación en generación nos hace clasificar de racional o irracional comportamiento que es primario. Me estoy refiriendo a ir desnudo, gritar en la calle o expresar el sentimiento de dolor, culpabilidad o pena de forma abierta. Mucha gente que viaja al corazón de una jungla, un bosque o una montaña grita por la felicidad de sentirse libre, ¿libre? Eso significa, pues, que en nuestra sociedad no lo somos, “contactar con nuestro lado más salvaje” lo llaman, ¿qué sustancia hemos perdido? ¿Qué eslabón de nuestra evolución nos llevó a olvidarnos de nuestros instintos naturales para catalogarlos en locuras?
Vivimos en una sociedad civilizada, eso dicen, que actúa de manera falsa con las doctrinas que nos ha inculcado una de nuestras madres, nos tapamos los oídos y obviamos lo que nos pide en pos de la aprobación del resto de seres de nuestra especie, para terminar, en la mayoría de los casos, estando igual de inaceptados. Así que en resumen y en mi humilde opinión, no necesitamos buscar más inteligencia artificial porque ya nos hemos convertido en ella.