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Creación de personajes secundarios



Hay muchas formas de crear personajes, sobre todo personajes secundarios. El protagonista suele ser más fácil, normalmente es él o ella quien llega a nosotros muchas veces cargado de características o cualidades más o menos biográficas que trataremos de disfrazar (ahí viene la magia del autor y la maestría a demostrar).
El problema llega con los secundarios. Hay muchas opiniones al respecto, y, por mucho que diga y recomiende, cada autor lo hará a su manera dependiendo del momento o la situación, sin embargo, las vertientes más importantes a la hora de crearlos son estas dos:

  • Los que crean la situación y luego al personaje.
  • Los que crean al personaje e intentan que el destino de los mismos los lleve a la situación deseada.

Yo soy más partícipe del segundo escenario ya que creo que una buena ficción radica en unos buenos personajes tridimensionales (con cuerpo, carácter e historia tras ellos) y hay que saber quererlos tanto como al principal, nunca hemos de usarlos. Pero tampoco podemos crear personajes alejados y aislados, ciegos a una situación final que les viene destinada y no pueden evadir. Por lo tanto, y coincidiendo con la mayoría de las veces, lo correcto es el justo medio (in medio sistit virtus), es decir, tener presente una situación o el hilo argumental de tu historia y delinear personajes que encajen con ese hilo pero que tengan trasfondo y tengan vida.
        El problema de crear personajes planos en lugar de tridimensionales es que lo plano no le otorga credibilidad al personaje o incluso a la historia. Esto tiene una razón clara y es que, a pesar de estar hablando de ficción, tratamos de reflejar una historia que pretendemos tratar de real, y las personas no somos planas. Si nos fijamos en las grandes obras, además, podremos observar que las que realmente han triunfado son aquellas que tienen personajes tridimensionales, aquellas, a las que podríamos extirpar uno de esos personajes y podrían seguir viviendo por sí solos (muchas incluso lo han hecho, aunque este personaje aislado no diese para tantas temporadas como el original). Hay muchos autores que explotan esta característica y hacen que la obra se narre de varios puntos de vista distintos convirtiendo a los secundarios en protagonistas y viceversa (claro ejemplo de Juego de Tronos o Las Leyendas de la Dragonlance).
        No significa, no obstante, que el hecho de no tener un personaje secundario tridimensional te asegure el fracaso o que el tenerlo el éxito. Es solo una recomendación que se ha de tener en cuenta. No debe dar pereza narrar historias de estos personajes, de hecho, es necesario, se dice que un autor lo es no por lo que publica sino por lo que tira a la basura. Lo que está claro es que tenemos que saber por qué ese personaje actuó de esa forma, sea más o menos influyente en la historia principal, no podemos tener ataques de locura e irracionalidad (a no ser que nuestro personaje sea así). Creo que un autor, en todo momento, ha de controlar el mundo que está creando y, aunque a muchos nos guste que sean los personajes los que nos sorprendan, hemos de tener una mínima intuición de por dónde irán los tiros.
Está claro que hay muchas formas de escribir, ninguna mejor o peor que otra. A cada autor le llega la lucidez de una forma u otra y no podemos intentar domar esa musa. No obstante hemos de saber responder por nuestros personajes, conocerlos como si los hubiésemos traído al mundo, y saber responder al porqué de sus acciones sin ningún titubeo.
Se pueden hacer ejercicios prácticos para estos personajes y fichas de los mismos para tenerlos siempre vivos. Ponerles diferentes situaciones para ver cómo actuarían o contar anécdotas de sus vidas o traumas que les llevan a unos miedos suelen ser actividades aconsejables a la hora de contactar con ellos y descubrirlos.
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La traducción como afición

Tal vez esta entrada pueda recordar unpoco a la anterior: Soy traductor de Facebook y Twitter, y razón no os falta, pues con esto vengo a darle una segunda vuelta de tuerca al asunto: la banalización de una profesión.
Con esto de la globalización y el mundo compartido y uniforme se han puesto muy de moda las páginas multilingües. Desde mi punto de vista; es una idea genial ya que no solo das a conocer tu contenido a un público más amplio y extenso, sino que además saltas la barrera del lenguaje a la hora de compartir información.
Todo sería más perfecto aún si esto no estuviese potenciando el desarrollo de aplicaciones de traducción tanto automática como voluntaria y lo que es más aún: el desarrollo de aplicaciones de revisión. La excusa que muchos blanden como pretexto a esta revolución traductológica es la afición por la traducción y las lenguas, no obstante creo que hay ciertas cosas que no se deben dejar a aficionados.
Dicen que no se puede confundir la velocidad con el tocino y aunque unos científicos turolenses encontraron esa relación, lo que no se puede hacer es considerar para fines profesionales una afición. Siempre se pone el típico ejemplo del médico del que no te fiarías para una operación si no tiene un título, pero no hace falta ser tan drástico, para el cátering de una boda queremos profesionalidad, para que nos lleven con el autobús a nuestro destino pedimos profesionalidad, cuando compramos ropa la queremos de calidad... entonces, ¿por qué para una traducción se confía en los voluntarios por afición? La respuesta inmediata es la económica: últimamente se está trabajando para lograr un retroceso en los derechos del trabajador y una esclavitud olvidada, así que se quiere todo barato sin preocuparnos por la calidad, no obstante, cuando invertimos en nuestro negocio o nuestras compras queremos caliad, ¿por qué con la traducció no?
Esta opinión va más dedicada a aquellas personas intersadas en contratar un servicio de traducción y/o corrección. Trato de indicarles no que la calidad cueste, sino que las traduciones cuestan lo que indica el traductor y las correcciones lo que indica el corrector. También llamo a los traductores que empiezan a hacer negocio y buscar clientes, para que no caigan en los voluntariados abusivos o en el rebaje de sus precios hasta un punto de pagar por trabajar, ante todo somos profesionales.
Por otro lado está la situación del "anda, tú que sabes, mírame esto". El otro día me vino alguien diciendo que ya que yo era traductora, ella estaba haciendo una traducción a la empresa del amigo de un amigo y que si yo podía mirarle lo que estaba traduciendo para ver si estaba bien. Obviamente yo le dije que eso se llama corrección y por esos servicios yo tengo unos honorarios. Acto seguido se ofendió y siguió con su traducción de aficionada. Creo las personas no se deberían sentir ofendidas porque no te quieras ofrecer voluntaria a revisarle una traducción de 10 páginas por las que ella va a cobrar como profesional siendo aficionada y tú no.
Por lo tanto y en resumen, defiendo que la gente tenga aficiones tan interesantes como la traducción al igual que se pueden tener muchas otras: la escritura, la medicina, la fisioterapia, la costura etc. pero hasta que no se es un profesional de ese campo convirtiendo esa afición en un trabajo adecuado: no se puede intentar suplantar a los que realmente son profesionales.
Creo que este es un tema de bastante debate y controversia, así que como siempre se agradecen los comentarios y la difusión :) Feliz fin de semana a tod@s.

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Soy traductor de Facebook y Twitter

Tú lo que eres es un poco mongler.
Reconozco que el ansia por ponernos a traducir y sentirnos útiles en el mundo laboral es algo que a mí como a mucha gente nos ha traído siempre de cabeza. Tanto que muchas veces te diriges hacia donde no deberías ir. Es ahí cuando las grandes empresas y multinacionales captan a estos pequeños individuos indefensos e ingenuos y les dan la atractiva oportunidad de traducir para ellos a cambio de prestigio en sus rankings de traductores molones, o de dinero virtual, o incluso de un icono muy monoso que poner al lado de su avatar.

Estas situaciones las tenemos con Facebook y Twitter por ejemplo. Hay muchos traductores que predican de manera muy gustosa su aportación en que estas dos plataformas tengan mejor calidad de traducción (he de reconocer que yo en Facebook caí), sin embargo ahora planteo una duda: ¿acaso son multinacionales pobres que no pueden pagarse un equipo de traducción adecuado que lo han de ir mendigando? creo que la respuesta es bien obvia.

Aún así siempre oímos eso de que traductores no somos solo al final de la carrera sino también durante, pero aún así no tenemos clientes... bien, pues para esta gente les recomiendo muchas otras plataformas que muy agradecidas aceptarán vuestra ayuda y además, puede que incluso en alguna ocasiones os den hasta un certificado de horas trabajadas de manera voluntaria para ellos.

A continuación os ofrezco varias alternativas que os pueden venir bien para practicar e ir metiendo cabeza en el mundo del traductor no remunerado pero que genera buen karma.


  • Voluntariado en proyectos con ONG y asociaciones:
¿Os habéis planteado que en vuestra ciudad o barrio puede haber alguna ONG o asociación que necesite vuestra ayuda? Hay gente que no tiene tiempo o recursos y aporta dinero, pero vosotros podéis aportar comunicación.

En muchas localidades también existe lo que se llama el banco del tiempo, puedes encontrar la más cercana y aportar tu granito de arena. Si no sabéis muy bien lo que es, en pocas palabras es un sistema de intercambio de servicios por servicios o favores por favores. Tú le prestas tu tiempo a alguien como traductor o intérprete y alguien te lo prestará a ti para cualquier otra cosa que necesites.

Por último también recomiendo visitar la página hacesfalta.org donde se publican muchos proyectos de voluntariado en los que poder participar. Hace falta crearse un perfil con intereses y cosas en las que puedes ayudar y participar e ir enviando mensajes a las asociaciones que pidan voluntarios para sus traducciones. 

Luego hay otras ONG que buscan normalmente traductores o intérpretes y a las que podéis acceder e intentar contactar con ellas para prestar vuestros servicios voluntarios. Algunas de ellas son: Babels, Free Software Foundation Europe, Global Voices, Human Rights Edutation Associates y Translators Without Borders (aunque aún no he conocido a nadie que haya pasado su criba). También existe un voluntariado de las Naciones Unidas muy interesante en el que se puede participar: UNV.

  • ¿Eres más de audiovisuales?: TED
TED: Ideas worth spreading es un proyecto de difusión de ideas y conocimiento que tiene poco tiempo de vida. A pesar de ser un poco niño en comparación con grandes y ya bien constituidas como Wikipedia, está cogiendo cada semana más y más fuerza y no dudaría nada en que se convirtiese en una buena institución propulsora y propagadora del conocimiento. Su mecanismo de conocimiento es la difusión de vídeos de conferencias cortas de una duración de 20 minutos aproximados en distintos idiomas, principalmente el inglés y ahí es donde entráis vosotros.



TED es una entidad que quiere una difusión máxima de estas ideas y este conocimiento, por eso mismo siempre necesitan subtitulaciones de sus micro-conferencias a muchos idiomas. Para poder participar habría que crearse una cuenta y luego participar en sus proyectos en el tiempo que se pueda. Además te dan muchas facilidades y puedes aprender mucho tanto profesionalmente como de conocimiento general.




Espero que todo esto os haya hecho que pensar realmente a quién queréis ayudar, si a grandes multinacionales con dinero suficiente para contratar a los traductores más especializados, o a organizaciones que pretenden cambiar el mundo.

Yo tuve la suerte de poder acceder a un gran proyecto con una ONG que encontré por la web hacesfalta.org En mi caso os puedo decir que la experiencia que tuve con la ONG Plan fue fantástica pues no solo supe que hay gente que tiene ganas realmente de mover el mundo, sino que además también colaboré para que pudiesen moverlo. Así que os invito a que todos aportéis ese granito de arena en la montaña adecuada.
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One Big Lovely Blog Awads:


En primer lugar he de agradecer a mi buen amigo y compañero de civer-fatigas Sergio Núñez Cabrera que desde el blog La piedra translatofal me dio una escusa para volver a darle un meneo a mi blog (sí, es cierto que lo tengo bastante en segundo plano).

1. ¿Por qué ese nombre para el blog?
Quería hacer un blog serio dedicado a la traducción, no obstante no me gustaba la idea de pensar que solo se iba a ceñir en eso pues si por algo me encanta este arte es por su pluralidad y su multi-disciplina. Por lo tanto, si quería hablar de algo en general iba a ser de temas o situaciones que me fuesen surgiendo a lo largo de mi tiempo en el mundo, un mundo que siempre está errante.

2. ¿Cuál es tu verdadera vocación?
La gente que me conozca un mínimo sabrá que soy una mujer de artes, y sobre todo una mujer de letras. Siempre he soñado y soñaré ser escritora y, aunque hay varios documentos que dicen que ya lo soy, siempre seguiré viéndome en construcción. Aún así tengo varias publicaciones y actualizo con mucha frecuencia mi blog El Mundo de los susurros, que también tiene página en Facebook.

3.  Di tres cosas que te encantan de tu día a día en el trabajo.
Aunque digan que la traducción es un mundo solitario, me encantan mis compañeros de trabajo con los que hablo y comparto virtualmente.
Otra cosa que me encanta de mi trabajo actual (profe de inglés) es el poder estar siempre aprendiendo cosas y descubriendo otras. Dicen que se aprende mucho de los alumnos y aunque sea un tópico, así es.
La última cosa que me gusta de mi día a día en el mundo de la traducción es esa obligación a saber de informática y esa constante actualización en el mundo 2.0. Muchas veces se me plantea la duda de "¿alguna vez me quedaré obsoleta?" y me atemoriza la idea de ver contemplar un "sí" como respuesta aunque sea lejano. Mucha gente se extraña de que viniendo de un campo de letras tan extremo, la otra carrera que me planteaba cuando finalmente me decidí por la traducción era la de informática, y es que no veo que sean carreras tan separadas. Todo lo contrario, creo que son carreras suplementarias.

4.  Ahora di una que no soportas.
No soporto la idea que cada vez se me hace más cercana por mucho que intente alejar de tener que verme envuelta en el mundo del papeleo del ser autónomo.

Dios, no, te lo suplico.
5.  ¿Te ha costado mucho encontrar clientes? ¿Por qué?
Sí, más que nada porque es algo en lo que llevo trabajando mucho tiempo y cada vez estoy más segura de que un cliente se encuentra más por el boca a boca que por buen expediente. Y el boca a boca cuesta de conseguir mucho.

6. ¿Qué consejo darías a un recién licenciado?
Que tenga paciencia y que no se piense que el mundo de después de la carrera es justo para eso, para después de la carrera. Cuanto más tarde en interesarse por el mundo laboral, más alta será la caída y más le dolerá (porque doler, igualmente, siempre duele).

7. ¿Y a un profesional de tu sector?
Que soy muy maja, y que si tiene excedente de trabajo se acuerde de mí ;)

8. ¿Qué dicen tu familia y amigos de tu trabajo?
Las opiniones hay de lo más variopinta, desde mi abuela que se lo tengo que repetir cada vez que me pregunta si ya he terminado la carrera de presentadora (¿ein?) a algunos amigos que me dicen que realmente para qué sirve eso y otros que me apoyan alegando que es una profesión muy complicada.

9. Cuando no estás trabajando, ¿qué haces?
Ahora mismo buscar clientes o hacerme notable en las redes. Dicen que la búsqueda de empleo es el trabajo más cansado y peor pagado.
Cuando no estoy haciendo nada profesional escribo y juego a videojuegos (esos Locust no se van a morir solos).

10. ¿Visible o invisible?
Visible, todos merecen una palmadita en la espalda cuando algo está bien hecho o una buena crítica cuando algo está mal hecho. Se agradece que no se note que un cirujano te haya operado del riñón, pero también merece una alabanza por eso mismo. Si seguimos pensando que el traductor debe ser invisible nunca lograremos el prestigio en nuestra carrera por el que tanto luchamos.

11. ¿Qué cambiarías del mundo de la traducción?
La competencia desleal y la idea de que quiero estudiar traducción porque me gustan los idiomas.




Y hasta aquí mis respuestas, ahora voy a lanzar mis preguntas y por último diré quiénes serán los encargados de responderlas (buajaja):


  1. ¿Por qué elegiste ese nombre para tu blog?
  2. ¿Por qué decidiste estudiar lo que estudias?
  3. ¿Traducción o interpretación?
  4. ¿Cómo preparaste o planeas preparar tu salto del mundo universitario al laboral?
  5. ¿En qué estás especializado o te quieres especializar? ¿por qué?
  6. ¿Qué es para ti el intrusismo?
  7. ¿Qué haces en tu tiempo libre?
  8. ¿Cuál es tu verdadera pasión?
  9. ¿A cuánta gente has desvirtualizado?
  10. ¿Dónde te ves dentro de diez años?

Y los seleccionados que pueden hacer esta entrevista son los siguientes:

  1. @katagar con su blog Tenía que traducirlo
  2. @aidagda con su blog Aventuras de una traductora intérprete en Madrid
  3. @earres con su blog De traducciones y otras rarezas
  4. @blandibloo con su blog No sin mi trados

Por supuesto todo sin obligaciones :)

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Clientes: esa raza

¡Hola, amigos! Siento mucho que últimamente haya estado tan ausente por el blog pero tanto motivos personales como profesionales me han dado cuenta de que hay vida más allá de las redes. Aún así, como buena blogger y freak que tiene que mantener y amar a todos sus blogs por igual, no me gusta dejar sin atender a mis nenes. Tampoco es que tuviese nada demasiado interesante con lo que actualizar, pero después de pasar un fin de semana de presión y estrés debido a un encargo he decidido que ya iba siendo hora.


El mayor problema del traductor es ser realmente traductor, es decir: tener clientes. Una vez que encuentras a algún cliente que te llama y te propone su trabajo y sus condiciones te sientes realizado como traductor autónomo, hasta decides ponerle una onza de chocolate al café que te vas a tomar mientras te lees el documento para darle el visto bueno, porque hombre, ¡hoy te lo has ganado!
El gran error que tenemos los traductores noveles, sobre todo, es el de idealizar al cliente. Nos cuesta tanto encontrar a los primeros que nos pensamos que son seres supremos de otra galaxia con un texto que nos sacará de pobres o de casa de nuestros padres y nos llenará de futuros clientes ansiosos de trabajar con nosotros. Pero no es así. Hasta la fecha, aún no sé de nadie que haya trabajado con una raza especial dotada con rayos láseres e inteligencia ultra especial que sea capaz de parar el corazón a través de la línea del teléfono, ¿qué intento decir con esto?: que se puede dialogar con ellos.
Gracias a la cantidad de educación de empresa que tenemos en este (y muchos otros) países, la mayoría de los clientes no ven al traductor como un trabajador más, sino como a alguien a quien le van a dar un texto porque no tienen un primo que ha vivido en Inglaterra capaz de hacerlo (o al menos no tienen uno del que se fíen). En otros casos no es así, por supuesto estoy generalizando, y muchas veces nos podemos encontrar con que realmente sí sea consciente del reto de la traducción. No obstante, debemos partir de que, por muy apasionante e indispensable que nos parezca nuestra tarea a los traductores, poca gente ajena a ella está de acuerdo con nosotros.

Nadie me escucha cuando hablo de gramática en las fiestas.
Por lo tanto, hemos de ser conscientes que si poca gente ve útil nuestra tarea, ¿cuánta sabe tratar con un traductor?
Muchas veces nos quejamos de que nuestro cliente nos ha pedido esto para dentro de muy poco tiempo, o que en un mismo archivo nos ha puesto documentos de traducción general, traducción específica y unos términos legales todo bien mezclado cual ensalada, pero pocos nos atrevemos a hablar con el cliente porque nos pensamos que nos dejará de enviar encargos.
Y por no hablar de las interpretaciones. Las personas de a pie suelen acostumbrar a llamar a alguien de confianza que les ayude con la interpretación, si esta persona no puede y tampoco pueden posponer su cita, solo ahí será cuando contacten contigo, a escasos minutos del momento de actuar.
Muchas veces nos quedamos con la sensación agridulce de tener un encargo pero que sean con unas condiciones bastante lamentables y no hacemos nada más porque pensamos que el cliente es una raza superior a nosotros. Mi recomendación es que no debemos quedarnos ahí. Sí que hay clientes que buscan una solución fácil, rápida y barata para su producto, pero de normal un cliente busca una calidad y lo que sucede es que no sabe cómo trabajamos. Hemos de ser nosotros los que eduquemos al cliente, y no sólo diciéndoles nuestras tarifas o los pluses que les podemos cobrar si nos lo pide de un día para otro, sino por ejemplo explicándole que si te lo manda con más tiempo tendrá ciertas ventajas como una documentación más exhaustiva para prepararte su trabajo y que eso se verá reflejado a la hora de esa traducción, o que los documentos que te proporcione estén revisados por alguien experto en la materia para evitar faltas de ortografía o comprensión etc. también en las interpretaciones hay que explicarles cómo trabajamos, que necesitas un sitio donde puedas escuchar bien y que si hablan todos al mismo tiempo no podrás atender a nadie. Además no viene nada mal si es una consecutiva decirles más o menos cada cuánto deberían parar.
Soy de las personas que siempre defenderé lo de que "hablando se entiende la gente" y en una relación traductor-cliente la comunicación es más que primordial ya que nosotros trabajamos con eso.

Por lo tanto, lo que quiero destacar de esta entrada es que los clientes no son seres superiores con los que no se pueda tratar ni hemos de aceptar todas sus propuestas sin rechistar. Todo lo contrario, muchos de ellos agradecen que les demos unas pautas a seguir para poder así podernos sacar el máximo partido. Hemos de ser conscientes que vivimos en un mundo en el que no hay cabida aún para el traductor, por lo tanto somos nosotros los que tenemos que trabajarnos, no solo las oportunidades, sino el camino a seguir.
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El multiverso paralelo de las pruebas de traducción

Por muy curioso que sea, las pruebas de traducción es algo que hacemos todos los traductores y de lo que queda muy poca constancia en el mundo virtual, cosa que hace que a la hora de enfrentarte a una de ellas, la incertidumbre y nerviosismo aumente considerablemente. 
Con este artículo no intento destripar la prueba que te vas a encontrar en tal o tal compañía ya que de hecho, son algo más bien confidencial, pero sí me gustaría dar pistas de cómo prepararse una prueba o qué tipos existen.

1.    ¿Cómo conseguimos una prueba de traducción?
Como veis, voy a empezar por el principio de todo: primero era la nada, luego se creó el mundo, luego te licencias de traducción y una vez acreditado como que sabes traducir, entonces, te dan una prueba de traducción para ver si es cierto.
La forma de conseguir una prueba de estas es, por supuesto, la de espamear a las empresas como si no hubiese un mañana. 
Normalmente hay un apartado en la página web de todas las empresas de trabajos que ofertan, muchas veces estos trabajos van de acuerdo con tus expectativas y puede que encuentres el ansiado trabajo de "corrector" o "traductor". Sin embargo, otras veces los trabajos que ofertan son diferentes. No obstante, nunca hay que dejar de intentarlo así que nunca viene mal enviarles un correo para que sepan que existes.
De esta forma puede que te encuentres en tu bandeja de entrada un maravilloso correo diciendo:

a) Que elijas un día de esa semana y una hora concreta para que te manden la prueba.
b) Que elijas una de las varias opciones que te dan para hacer la prueba.
c) Que te mandarán una prueba mañana.

2.    ¿Cómo nos preparamos la prueba?
Bien esta pregunta es muy variada ya que existen numerosos tipos de pruebas de traducción, sin embargo los trabajos son, a fin de cuentas similares, por lo tanto esperarán cosas de ti parecidas. Me voy a centrar principalmente en las pruebas para puestos como: localización, tester, traducción y corrección (que creo que  abarca principalmente los trabajos de interés para los licenciados en traducción).

Mañana tengo prueba y yo con estos pelos
En primer lugar sea cual sea el puesto para el que te presentas, te pedirán un idioma en concreto. En estos casos establezco siempre el castellano como uno de los idiomas en los que se solicita.
Por lo tanto, siempre lo ideal antes de hacer una prueba sea la que sea es: leer mucho en tu idioma y repasar conceptos gramaticales del otro idioma que se solicita.
Si la prueba es de corrección aconsejo que tengamos instalado en nuestro procesador de textos correctores automáticos de dichos idiomas.
Si la prueba es de traducción o localización aconsejo traducir a modo de repaso textos en general o más técnicos dependiendo de la naturaleza de la prueba.
Más concretamente en el caso de localización, sería interesante acceder a textos o historias de los videojuegos que ha traducido, posiblemente en la prueba se pongan textos referentes a estos artículos y si se tiene algo de conocimiento sobre la historia de estos juegos ya sabrás el contexto de los mismos.
También es recomendable informarse sobre la empresa, productos con los que trabaja, historia etc.

3.    ¿Cómo es la prueba?
Manos a la prueba. Tanto si te dan un día, una semana o una hora, siempre hay que abrirla en el momento de recibirla para poder administrarnos el tiempo. No hemos de pecar de inocentes y pensar que por mucho tiempo que nos den siempre podremos hacer mil cosas antes porque puede ser que luego la abras y se te quede esta cara: 
Por favor, cancele todas mis citas y traiga café
Por lo tanto más vale echarles un ojo aunque no sea una prueba con un tiempo demasiado justo.
Las pruebas que son, sin embargo, de una hora, son algo más tipo examen. Suelen darte algo adecuado a ese tiempo y muchas veces pueden ser segmentos de un texto o un texto completo para traducir. En muchas pruebas de localización te suelen dar un formulario tipo excel en el que van colocando trozos de frases de videojuegos (tanto del juego en sí como de las instrucciones del mismo o uso de la consola) que deberás traducir sin ningún tipo de ayuda adicional como diccionarios o internet.
Por lo general, no obstante, dejan que uses todo tipo de herramientas menos traductores automáticos mientras que te ajustes al tiempo que te piden.
Los casos más extraños que me he encontrado en pruebas de traducción han sido dos. Uno es el caso específico de Amazon y su siempre eterno puesto de Luxemburgo del que se ha discutido mucho en esta entrada en Facebook. El otro caso es de una empresa canadiense que me dio una prueba para la que disponía de dos dias enteros para hacerla. La gran sorpresa es que en esos dos días casi duermo para poder llegar a tiempo.
La prueba constaba de ocho partes más una crítica de un videojuego con una extensión definida entre una página y media de Word en inglés. Entre las ocho partes de la prueba se podía encontrar desde correcciones tanto en inglés como castellano, localizaciones de trozos de juegos, pruebas para comprobar el dominio de la gramática, preguntas sobre tus conocimientos y un maravilloso apartado mega freak donde había preguntas de todo tipo, desde adivinanzas a preguntas que solo los gamers más profundos pueden saber pasando por preguntas en binario o con el texto oculto. (A decir verdad, fue muy divertido y he de decir que me reí muchísimo viendo que no era la única enferma que sabía esas cosas, luego me preocupé por pensar con el tipo de gente que podría terminar trabajando).
Por lo general las pruebas de traducción y corrección se limitan tanto a ver si cumples los conocimientos necesarios tanto en tu idioma nativo como en el del texto original. De normal las preguntas y textos que te ponen son con las típicas diferencias del aún/aun o a ver/haber etc. también te puedes encontrar con algunos problemas ortotipográficos y siempre vienen bien pegarse un repasillo a las reglas que siempre más nos costaron.
Otra prueba que me extrañó mucho fue la de corregir un texto en ruso cuando yo no sé ruso. Me dijeron que me limitase a ver si todos los puntos estaban bien y tenía los mismos párrafos que el original, la prueba fue para mi como una página de Buscar a Wally y, por supuesto, no la pasé.

4.    He hecho ya la prueba, ¿cuándo me dan los resultados?
Niños, bienvenidos al mundo real. Las empresas más majas pueden tardar de entre uno a dos días en contestar. Hay otras que ni eso, nunca se supo de esa prueba que les enviaste. Otras te dicen los fallos que has tenido y por qué no te adecúas a su criterio. Otras se limitan a decir que no la has pasado (punto). Aquí, cada uno es de su padre y de su madre.

5.    ¿Y el resto de pruebas?
Como he dicho, yo iba a opinar sobre las pruebas de localización y corrección. Para las pruebas literarias le agradezco la colaboración y el apunte a Sergio Núñez Cabrera que os aconsejo que lo siguáis tanto en Twitter como que leáis sus entradas en el blog La Piedra Translatofal que no tienen ningún desperdicio. Aquí os copio sus palabras sobre las pruebas de traducción literaria y su odisea profesional:
Mi primera prueba consistió, en realidad, en una propuesta de traducción. Resulta que me leí una novela que me entusiasmó y me decidí a traducir una historia corta que en realidad era una «precuela» de dicha obra. Al final, me entró el gusanillo y traduje todo el libro en mi tiempo libre tras el trabajo de ocho horas que tenía para pagarme un máster. Entonces, me puse en contacto con el chico que llevaba el foro de la editorial y le envié un capítulo para que se lo pasara al editor. Al final, como no contestaban —estas cosas llevan su tiempo, algo de lo que me enteraría más tarde—, le hice el copyright y, pasados unos seis meses y por mucha vergüenza que me dé admitirlo, les envié todo el manuscrito (nota para los novatos: nunca, nunca, nunca hagáis eso, por mucho copyright que haya por medio… no es bueno para la tensión), sin embargo ya era tarde porque ya le habían pasado el encargo a otro, aunque quién sabe si no fue para mejor. No obstante, cuando salió la secuela, no desistí y me puse a traducirla, iniciativa de la que informé al editor. Al final, pasó un vagón de montaña rusa de meses y, para resumir, el editor se puso en contacto conmigo para ver si le podía enviar un capítulo. Seleccioné uno que tuviera mucha chicha, tanto en lo que a dificultades como a calidad narrativa se refiere y, tras revisarlo unas cuantas docenas de veces, lo envié. Y pasé la prueba: me encargaron la traducción. Por fin iba a cumplir uno de mis sueños. Disfruté muchísimo traduciéndolo; es una experiencia que nunca olvidaré. Ese primer correo, la frase «te enviaremos el contrato», la sensación de que estás encauzando tu vida profesional hacia donde quieres tras pasar por varios trabajos que nada tienen que ver con la traducción… Es impagable.  

Espero que os sirva un poco esta entrada y que al menos llena algo el vacío de información que tienen todas estas pruebas. Se agradecen los apuntes, opiniones, consejos, felicitaciones, cheques a mi nombre o al de Sergio, más pruebas y sobre todo la difusión. Un saludo.
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Didáctica fonética del inglés

Sigo un poco con técnicas de aprendizaje, especialmente del inglés, ya hablé de vocabulario en esta entrada, y ahora quiero hablar de ese tema que escarpia a muchos estudiantes nóveles del inglés: la fonética.
A pesar de que vivimos en un mundo globalizado y toda la parafernalia que nos hacen creer, lo cierto es que a España poco entra que no sea castellano (amén de los guiris a Mallorca). No obstante, hemos de conseguir un ambiente "extranjero" para poder hacer una inmersión a la hora de aprender esta nueva lengua.

En el caso de un estudiante básico siempre puede recurrir a las canciones, ¿quién no ha usado la técnica de buscar la letra por interet al mismo tiempo que escucha la canción e intenta imitar la pronunciación? Esta, como he dicho, es una técnica para un nivel de principiante, ya que en inglés obviamente pasa lo mismo que en otros idiomas: la lengua se desfigura y la pronunciación se adapta al ritmo y estilo de la canción. Por lo tanto no podemos encontrar fonética del todo fiable, aunque sí nos sirve para empezar. El otro problema es que muchas veces también se comenten errores gramaticales con el mismo propósito que el anterior (o se incluye mucha jerga) por lo que puede desconcertar al estudiante.

Otro método un tanto mejor que el anterior (o al menos más recomendable) es el de ver películas en inglés (con o sin subtítulos). Siempre estarán los puristas que digan que sin subtítulos mejor, o que los subtítulos sean en inglés; yo siempre diré: sea lo que sea, que se haga de manera gradual. Además, hemos de tener en cuenta que lo que prima aquí es hacer oído. No obstante el hecho de seguir una serie tiene puntos positivos y es la total inmersión, la práctica y entendimiento y además, si te gusta, puede generar un muy buen hábito. En el caso de que no se disponga de tiempo, yo siempre recomiendo más tener de fondo una película puesta mientras se hacen tareas varias, a escuchar música simplemente ya que las conversaciones y escenas son más naturales y usuales en la vida cotidiana que una canción.

Por otra parte también me gustaría aconsejar, esto más cara a los profesores de inglés, el uso de nuestro conocimiento contextual a las clases (parece algo obvio pero no todo el mundo lo hace). Me explico. Hay fonemas que el español no tiene, pero que el inglés sí. Cuando un estudiante empieza con una edad temprana no tarda mucho en adaptar y adquirir ese nuevo fonema, sin embargo si estamos trabajando con estudiantes más adultos, empezar a pronunciar Spain sin una e odiosa delante puede generar todo un terror nocturno. No obstante podemos ser muy brutos y amoldar esos nuevos fonemas a bien palabras que conocemos, o bien anglicismos que se han introducido en nuestra vida. Os pondré algún ejemplo:

La palabra WALK puede desencadenar todo una serie de traumas al estudiante de inglés de edad media en adelante. Para empezar, se ha tirado toda su vida pronunciando una a como un templo y bien abierta para esa palabra, por otro, no hemos tenido la suerte de que nadie haya decidido pronunciar series famosas como The walking dead de la mejor forma, por lo tanto tampoco tenemos mucha referencia de otras fuentes. No obstante, no desesperar, aún hay fe en una cosa: los asiáticos.
Let's walk to the wok
Y es que sí, podemos encontrar muchas palabras que fonéticamente exageradas se puedan parecer a la que intentamos pronunciar en inglés. No sé si será un gran método, es mi método, ahora los estudiantes se ríen y se acuerdan de que "caminar se pronuncia como el restaurante".

Por otro lado, sí tenemos la suerte de encontrar otras palabras que se han aceptado con una medianamente buena calidad de pronunciación. Esas hemos de usarlas para ejemplos de pronunciaciones similares.

Finalmente incluiré también el caso de la S líquida, ese fatídico fonema de desespero.
Algo se muere en mi interior con cada "I liv in espain"
Pues bien, el truco es claro y si lo cogen a la primera puede que triunfen en su vida como entonadores del inglés: terminar la palabra de antes con "s" y saltar directamente al segundo fonema de la palabra en cuestión.
Luego además, los miras con cara de enfermo al bordel del suicidio y les dices:
-No more Estops, Esrecs, Espeins... please.


Se aceptan comentarios, deseos de felices fiestas, cheques bancarios a mi nombre y otros consejos para enseñar fonética.
Felices fiestas a vosotros :D